top of page
Buscar

🌱Resistencia y resiliencia de los jóvenes robles frente a la sequía: una cuestión clave para los gestores forestales🌳

Probar la resistencia a la sequía de los robles – Experimentación en el vivero de Cadarache


El roble ocupa un lugar especial en el patrimonio forestal francés. Entre las treinta especies presentes en el género Quercus, dos dominan nuestros paisajes: el roble albar (Quercus petraea) y el roble común (Quercus robur). Sin embargo, en los últimos años han aparecido deterioros preocupantes en los rodales, especialmente durante los episodios de sequía estival.

Ante las proyecciones climáticas que anuncian veranos más cálidos y secos, la cuestión de su futuro se plantea con urgencia.

Para anticipar estas evoluciones, resulta pertinente explorar el potencial de otras especies de robles, parientes cercanos de nuestras especies “clásicas”. Algunas ya están bien implantadas en ciertas regiones francesas, como el roble carrasqueño (Q. ilex), el alcornoque (Q. suber) o el roble pubescente (Q. pubescens). Otras proceden de zonas más meridionales o mediterráneas, como el roble canario (Q. canariensis) o el roble húngaro (Q. frainetto).


En el marco del proyecto COOPTREE, hemos decidido probar la resistencia juvenil a la sequía de tres especies de roble: Q. ilex, Q. pubescens y Q. canariensis. Esta experimentación se realiza en los invernaderos del vivero experimental de Cadarache (ONF – Bocas del Ródano), para controlar de manera precisa las condiciones de cultivo.


El objetivo es conocer el comportamiento juvenil en situación de plantación, de manera que los gestores forestales puedan integrar esta información en sus decisiones sobre especies / procedencias durante la elaboración de proyectos de plantación.


Vista general al 18 de julio de 2025 (de izquierda a derecha: Q. ilex, Q. canariensis, Q. pubescens). Crédito: Bastian CHARIALLAT
Vista general al 18 de julio de 2025 (de izquierda a derecha: Q. ilex, Q. canariensis, Q. pubescens). Crédito: Bastian CHARIALLAT

Un protocolo controlado para simular la sequía

Se han instalado plántulas jóvenes (300 plántulas por especie y modalidad, para un total de 2.700 plántulas) en invernaderos, en un dispositivo que permite regular con precisión el aporte de agua. Para evitar los efectos de borde (variación del microclima en los extremos del dispositivo), dos filas periféricas de cedros del Atlas sirven como amortiguadores.

Se aplican tres regímenes de riego:

  • Testigo: 80 % de la capacidad máxima de retención de agua del sustrato,

  • Sequía moderada: 60 % de la capacidad,

  • Sequía severa: 40 % de la capacidad.

El estrés hídrico se mantiene desde mediados de abril hasta principios de septiembre, es decir, durante todo el período crítico de crecimiento estival.


Vista general durante el riego el 9 de septiembre de 2025 (de izquierda a derecha: Q. pubescens, Q. canariensis, Q. ilex). Crédito: Bastian CHARIALLAT
Vista general durante el riego el 9 de septiembre de 2025 (de izquierda a derecha: Q. pubescens, Q. canariensis, Q. ilex). Crédito: Bastian CHARIALLAT

Evaluar la resistencia y la resiliencia

Al instalar las plántulas, se midieron la altura y el diámetro a la altura del cuello de cada planta. Estas mediciones se repetirán al final del período de sequía para evaluar los efectos sobre el crecimiento. Tras la reanudación de un riego completo para todas las modalidades, nuevas mediciones permitirán estimar la capacidad de recuperación –o resiliencia– de cada especie.

El objetivo es doble: identificar las especies capaces de mantener su crecimiento bajo déficit hídrico y comprender su potencial de recuperación tras un episodio severo. Estos resultados enriquecerán la reflexión sobre la diversificación de especies en el bosque, una estrategia clave para adaptar nuestros ecosistemas a los desafíos climáticos.

Más allá de la comparación entre especies, esta experimentación también proporcionará datos precisos sobre los umbrales de tolerancia hídrica y sobre las estrategias fisiológicas implementadas por los jóvenes robles frente a la falta de agua. Un mejor conocimiento de estos mecanismos contribuirá a orientar las decisiones silvícolas en las próximas décadas, para preservar la vitalidad y productividad de nuestros bosques.

Otras experimentaciones de este tipo están en curso y continuarán en los próximos años sobre un amplio abanico de especies y procedencias. El objetivo es completar progresivamente nuestro conocimiento e identificar, dentro de esta diversidad, las especies y procedencias más prometedoras para afrontar las crecientes limitaciones del clima futuro.

 
 
 

Comentarios


bottom of page